En la presentación de la segunda campaña informativa contra la gripe A, el 12 noviembre 2009, la Ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez García-Herrera, afirmó que las vacunas Focetria y Pandemrix son “seguras y eficaces en las embarazadas” quienes “pueden usar la vacuna con adjuvante”. Sin embargo, según reconocen los propios fabricantes Novartis y GlaxoSmithKline, sobre la vacuna no adyuvada “actualmente no hay datos disponibles relativos al uso durante el embarazo”. Ambas preparaciones utilizan escualeno, adyuvante relacionado con transtornos autoinmunitarios invalidantes afectando a veteranos de la Guerra del Golfo.
La titular del ramo compareció ante la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso el 14 octubre 2009, y fue interpelada por la representante del Grupo Popular, Ana Pastor Julián, “por qué no se pensó desde un primer momento que tenía que haber vacuna no adjuvada, como se ha hecho en otros países. Esto lo digo porque con respecto a las embarazadas las fichas técnicas tanto de Pandemrix como de Focetria dicen lo mismo: Embarazo y lactancia: actualmente no hay datos disponibles relativos al uso durante el embarazo” (Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados, Comisiones, núm. 390, pág. 6). Luego, la Ministra conoció dichas cautelas al menos un mes antes.
Trinidad Jiménez debe asumir la responsabilidad política de sus actos y dimitir. Así lo exigen las buenas prácticas democráticas, preservar la confianza ciudadana en las autoridades sanitarias y, además, evitar el escándalo durante la presidencia española de la Unión Europea, habida cuenta la posible avalancha de querellas ante reacciones adversas, por parte de gestantes que observaron las recomendaciones del Ministerio.


